La reforma de tarifas consulares más significativa de los últimos años llegó de la mano de una de las leyes más debatidas de 2025. Promulgada el 4 de julio de 2025 como Public Law 119-21, la One Big Beautiful Bill Act (OBBBA) introdujo —entre decenas de disposiciones fiscales y migratorias— la creación de la Visa Integrity Fee: un cargo mínimo de US$250 que ahora se aplica a prácticamente todos los visados de no inmigrante emitidos por los consulados estadounidenses en el exterior. Esta tarifa no reemplaza las existentes; se suma a lo que el solicitante ya paga en concepto de Machine Readable Visa fee (MRV), reciprocity fee y tasas de petición cuando corresponda. Esta guía detalla qué dice la ley, a quién alcanza, cómo funciona el supuesto reembolso y en qué aspectos la implementación todavía depende de reglamentación del DHS y del Department of State.
Qué establece la Section 100007 de la OBBBA
La Section 100007 del texto promulgado autoriza al Secretary of Homeland Security a cobrar, en adición a cualquier otra tarifa existente, la Visa Integrity Fee por un valor mínimo de US$250 por visado de no inmigrante emitido. El monto se ajusta anualmente para reflejar la inflación medida por el Consumer Price Index, y los fondos recaudados se destinan al General Fund del Tesoro de EE.UU. La misma legislación modifica la tabla de tarifas del programa Electronic System for Travel Authorization (ESTA), elevando el cargo autorizado de US$21 a hasta US$40.
Se trata de una tarifa estatutaria: su base legal está en la propia ley, no en una regulación administrativa. Por ello, el monto no puede reducirse por decisión del DHS o del DOS, aunque la operatividad —forma de pago, momento del cobro, mecanismo de reembolso— depende de reglamentación posterior.
Quién paga la Visa Integrity Fee
La tarifa alcanza a la gran mayoría de los solicitantes de visados de no inmigrante procesados en embajadas y consulados de EE.UU. Entre las categorías directamente afectadas se encuentran:
- B-1/B-2: visitantes de negocios y turistas;
- F-1 y M-1: estudiantes académicos y vocacionales;
- J-1: visitantes de intercambio;
- H-1B, H-2A, H-2B y H-3: trabajadores temporales;
- L-1A y L-1B: transferencias intracompañía;
- O-1 y O-2: personas con habilidad extraordinaria;
- P-1, P-2 y P-3: atletas, artistas y grupos de entretenimiento;
- E-1, E-2 y E-3: tratados de comercio, inversión y ocupación especializada;
- R-1: trabajadores religiosos;
- TN: profesionales bajo el USMCA;
- I: representantes de medios de comunicación.
Los ciudadanos de países participantes del Visa Waiver Program (VWP) que viajan hasta 90 días con ESTA no pagan la Visa Integrity Fee, precisamente porque no tramitan un visado formal en un consulado. Sin embargo, esos viajeros sí se ven afectados por el aumento de la tarifa del ESTA. Los visados de inmigrante (categorías EB y familiares) y algunas categorías diplomáticas y oficiales (A, G, NATO) también quedan fuera del alcance del nuevo cargo.
El carácter “reembolsable” y sus límites prácticos
La ley clasifica el cargo como un depósito reembolsable, condicionado a la conducta del extranjero durante la vigencia del visado. Para recuperar el monto, el titular debe cumplir tres condiciones acumulativas:
- Salir de los Estados Unidos dentro del plazo autorizado, sin superar el período de admisión registrado en el I-94, y en ningún caso más de cinco días después de la fecha límite.
- No realizar trabajo no autorizado durante la estadía.
- Mantener estatus legal continuo mientras permanezca en territorio estadounidense.
En la práctica, el diseño del reembolso enfrenta tres obstáculos relevantes:
- Horizonte temporal: la solicitud solo puede presentarse después del vencimiento del visado. Dado que muchos visados de no inmigrante se emiten con vigencias de hasta 10 años (B-1/B-2 para varias nacionalidades, por ejemplo), el reembolso podría quedar retenido durante toda una década.
- Mecanismo inexistente: hasta principios de 2026, el DHS aún no ha publicado el procedimiento detallado de solicitud. Sin portal, formulario ni proceso consular definido, el reembolso es, por ahora, teórico.
- Carga probatoria en el viajero: corresponderá al solicitante demostrar la salida puntual y la ausencia de infracciones. Se espera el uso de registros del I-94, ESTA, manifiestos de aerolíneas y bases biométricas del CBP, pero la integración entre sistemas todavía está en discusión.
Impacto en familias y presupuestos personales
Para una familia de cuatro personas que viaja con visados B-1/B-2, la Visa Integrity Fee representa US$1.000 adicionales sobre la tabla ya pagada en MRV (US$185 por solicitante en 2026). El costo total para un núcleo familiar de cuatro personas supera fácilmente los US$1.700, sin contar el servicio de courier, los desplazamientos al consulado y un eventual expediting.
Los estudiantes con visa F-1 también sienten el impacto. A la tarifa SEVIS de US$350, la MRV de US$185 y los gastos de matrícula universitaria y seguro de salud, se suma ahora la Visa Integrity Fee. Para programas de intercambio J-1 patrocinados, aún no está claro si el patrocinador absorberá el cargo o si recaerá íntegramente sobre el intercambista.
Implicaciones para empleadores y patrocinadores
Las empresas que patrocinan talento internacional deben recalcular su presupuesto de movilidad. En una petición H-1B típica procesada por consulado fuera del VWP, el empleador ya asume la tarifa del I-129 (US$780 para empresas con 26 o más empleados, US$460 para empresas más pequeñas), la Fraud Prevention and Detection Fee (US$500 en la petición inicial), la Asylum Program Fee (US$600) y, cuando aplica, el cargo de la Public Law 114-113 (US$4.000 para empresas con alto uso de H-1B/L-1). La Visa Integrity Fee añade US$250 al proceso consular del beneficiario y, en la práctica, no puede trasladarse legalmente al trabajador según las reglas del DOL para H-1B (todas las tarifas del empleador deben ser pagadas por el empleador). Para visados como L-1, O-1 y TN, la distribución del cargo es menos clara y dependerá de orientación de la Wage and Hour Division.
Puntos pendientes hasta abril de 2026
Aunque la ley es autoaplicable en cuanto al monto mínimo, varias cuestiones operativas permanecen sin resolver:
- Fecha de inicio efectiva: la OBBBA establece que el cobro entra en vigor a partir del año fiscal siguiente a la publicación de la reglamentación operacional. El DHS ha señalado ajustes a lo largo de 2026.
- Forma de pago: si la tarifa se cobrará por separado del MRV o integrada a la misma plataforma de cobro consular.
- Reglas de exención: las categorías humanitarias (T, U, asilo afirmativo) y los refugiados aún aguardan pronunciamiento formal.
- Procedimiento de reembolso: portal, formulario, plazo de análisis y tratamiento de no residentes que ya no tienen una dirección estadounidense vigente.
- Tratamiento de renovaciones consulares: si cada nueva emisión de visado consular genera un nuevo cargo o si existen reglas de continuidad.
Quienes planeen solicitar un visado estadounidense en 2026 deben presupuestar el desembolso íntegro de la tarifa y tratar cualquier eventual reembolso como hipotético. Consultar a un profesional de inmigración habilitado es especialmente recomendable para empresas patrocinadoras y para familias con múltiples solicitantes, donde el impacto financiero acumulado puede justificar revisiones del cronograma y de la elección de categoría de visado.
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Victoria Harper
Editor en jefe
Como periodista y editora líder en Visto n’ Visa, Victoria contribuyó para que los temas de inmigración sean abordados de forma clara, confiável y fácil de entender. Su foco es ofrecer contenido útil, humano y relevante para personas que exploran nuevos caminos en el exterior.