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Programa CHNV: La justicia estadounidense y el futuro del parole humanitario

Análisis del programa de parole humanitario CHNV, la decisión judicial que intentó preservarlo y el desenlace en la Corte Suprema para 532.000 migrantes.

Escrito por

Victoria Harper

Editor en jefe

Actualizado el 28/04/2026
8 min de lectura
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Programa CHNV: Justiça americana e o futuro do parole humanitário

El programa de parole humanitario para migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, conocido por las siglas CHNV, se convirtió en uno de los episodios más judicializados de la política migratoria estadounidense reciente. Creado durante el gobierno de Biden y desactivado por la administración Trump en 2025, el programa puso en riesgo la situación legal de aproximadamente 532.000 personas que ingresaron a Estados Unidos bajo la promesa de una presencia temporal autorizada.

El caso es relevante para cualquier persona que siga el panorama migratorio estadounidense, porque expone tres cuestiones centrales: el alcance del poder presidencial para crear y desmantelar categorías de admisión, los límites del control judicial sobre el Department of Homeland Security y el impacto real de estas decisiones sobre familias, empleadores y comunidades enteras.

Qué es el parole humanitario

El humanitarian parole es una autorización discrecional establecida en la sección 212(d)(5) de la Immigration and Nationality Act, que permite al Secretario de Seguridad Nacional admitir, caso por caso, a extranjeros que normalmente no tendrían permiso para ingresar a Estados Unidos. La admisión es temporal, se basa en razones humanitarias urgentes o en un beneficio público significativo, y no otorga estatus migratorio permanente.

A diferencia de una visa, el parole no constituye una admisión formal bajo la ley de inmigración. El beneficiario recibe autorización de presencia y, por lo general, autorización de trabajo mediante un Employment Authorization Document (EAD), pero no acumula tiempo de residencia válido para la naturalización y debe buscar otra vía migratoria —como asilo, ajuste de estatus por matrimonio o TPS— antes de que venza el plazo concedido.

Origen y diseño del programa CHNV

La administración Biden lanzó el programa CHNV en 2022 para Venezuela y lo amplió en enero de 2023 a Cuba, Haití y Nicaragua. El diseño era sencillo: hasta 30.000 personas al mes, entre los cuatro países, podrían recibir autorización para viajar a Estados Unidos por dos años, siempre que contaran con un patrocinador estadounidense con responsabilidad financiera y pasaran las verificaciones de seguridad.

El argumento oficial era reducir la presión en la frontera sur, ofreciendo una vía legal y ordenada para nacionales de países con profundas crisis políticas y humanitarias. Hasta la suspensión del programa, más de 530.000 personas habían sido autorizadas a ingresar por el CHNV, instalándose en ciudades como Miami, Houston, Nueva York y Chicago, muchas veces junto a familiares ya residentes.

La reversión bajo la administración Trump

Al inicio de su segundo mandato, el presidente Donald Trump ordenó la revisión y suspensión de los programas de parole categórico creados por el gobierno anterior. El 25 de marzo de 2025, el Department of Homeland Security publicó en el Federal Register la Notice of Termination of Categorical Parole Programs for Cubans, Haitians, Nicaraguans, and Venezuelans, poniendo fin anticipado al estatus concedido a los beneficiarios del CHNV.

La medida fue más allá de la simple no renovación. El DHS pretendía revocar de forma colectiva los documentos de parole y los EAD aún dentro del plazo de dos años, reduciendo abruptamente la ventana de regularización para quienes aún buscaban asilo, residencia permanente u otra categoría. La justificación pública incluyó acusaciones de fraude generalizado y la alegación de que el programa había sido utilizado como ruta de admisión sin un criterio individualizado adecuado.

La decisión de la jueza Talwani

El Justice Action Center, junto con otras organizaciones de derechos de los inmigrantes, presentó una demanda federal en Massachusetts impugnando la terminación. El caso fue asignado a la jueza Indira Talwani, del U.S. District Court para el Distrito de Massachusetts, nombrada por el expresidente Barack Obama.

El 14 de abril de 2025, Talwani concedió una orden preliminar que bloqueó la revocación colectiva. La jueza determinó que el DHS había actuado de manera arbitraria al poner fin al parole sin realizar un análisis individualizado, tal como exige la Administrative Procedure Act. Según la resolución, la única justificación presentada por el gobierno fue una interpretación jurídica errónea —que mantener a los beneficiarios de parole en el país retrasaría las deportaciones— razonamiento que el tribunal consideró insuficiente para sostener la medida.

El Primer Circuito de Apelaciones

La administración Trump apeló, solicitando la suspensión de la orden mientras se resolvía el fondo del asunto. El 5 de mayo de 2025, el U.S. Court of Appeals for the First Circuit, con sede en Boston, denegó la solicitud de stay. El panel concluyó que el gobierno no había demostrado un riesgo de daño irreparable capaz de justificar la suspensión inmediata de la decisión de primera instancia.

La negativa en Boston fue recibida como una victoria por los defensores del CHNV, aunque su alcance era procesal. La orden preliminar continuó protegiendo el estatus de cerca de 400.000 migrantes directamente afectados por la revocación anticipada, aun cuando el fondo del caso seguía abierto y otras categorías de parole continuaban bajo revisión administrativa.

El desenlace en la Corte Suprema

El gobierno llevó la disputa a la Corte Suprema de los Estados Unidos. El 30 de mayo de 2025, la Corte concedió un stay en Noem v. Doe, autorizando a la administración Trump a proceder con la terminación del parole CHNV mientras el fondo es resuelto en las instancias inferiores. La decisión, con el voto en disidencia de dos magistradas, restableció la vigencia de la Notice of Termination del 25 de marzo.

En la práctica, a partir de ese momento el DHS pudo poner fin anticipado al parole y a la autorización de trabajo de los beneficiarios, incluso de aquellos cuyo plazo original aún no había vencido. Los cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos bajo el CHNV quedaron dependientes de otra vía migratoria válida para permanecer legalmente en el país, como una solicitud de asilo, TPS, ajuste de estatus por matrimonio, un proceso consular en el exterior o un recurso administrativo individual.

Qué cambió para los beneficiarios

Para quienes ingresaron por el CHNV, el panorama posterior a la decisión de la Corte Suprema presentó tres alternativas prácticas. La primera es la solicitud de asilo, viable cuando el beneficiario demuestra un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado, y siempre que se presente dentro del plazo legal de un año desde la entrada al país.

La segunda es el Temporary Protected Status (TPS), que cubre a nacionales de Haití, Venezuela y —en períodos específicos— Nicaragua. El TPS ofrece autorización de trabajo y protección contra la deportación mientras el estatus esté vigente, pero depende de una designación activa del DHS, que también enfrentó reducciones y cuestionamientos judiciales en 2025.

La tercera es el ajuste de estatus por matrimonio con un ciudadano estadounidense, un residente permanente u otra categoría calificada, o bien peticiones basadas en empleo (EB-2, EB-3) e inversión (EB-5) para quienes encajen en esos perfiles. La elegibilidad depende de la forma de admisión original, y el parole generalmente se considera una entrada válida para el ajuste por matrimonio con un ciudadano estadounidense, un punto técnico que debe evaluarse de manera individual.

Lecciones del caso CHNV

El litigio en torno al CHNV subrayó la fragilidad jurídica de los amplios programas de parole categórico: creados mediante acto discrecional del Ejecutivo, pueden deshacerse por el mismo camino. El análisis individualizado exigido por la Administrative Procedure Act es un filtro importante, pero la Corte Suprema dejó en claro que las decisiones administrativas en materia migratoria gozan de una amplia deferencia judicial en la fase de medidas cautelares.

Para quienes ingresaron bajo el programa, la regla de oro es no esperar la decisión final de fondo para actuar. Buscar asesoría jurídica de inmediato, evaluar la elegibilidad para asilo, TPS o ajuste de estatus, y mantener la documentación organizada marca toda la diferencia entre permanecer legalmente en Estados Unidos y enfrentar un proceso de deportación. El caso también evidencia la importancia de seguir el Federal Register y los litigios federales en tiempo real, ya que cambios de efecto inmediato pueden alterar la vida de cientos de miles de personas en cuestión de días.

Victoria Harper

Editor en jefe

Conoce al autor

Como periodista y editora líder en Visto n’ Visa, Victoria contribuyó para que los temas de inmigración sean abordados de forma clara, confiável y fácil de entender. Su foco es ofrecer contenido útil, humano y relevante para personas que exploran nuevos caminos en el exterior.

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