La administración Trump emitió, el 18 de febrero de 2025, una stop work order que interrumpió abruptamente un programa federal con más de dos décadas de existencia: la asistencia jurídica financiada por el gobierno para niños inmigrantes no acompañados en procesos de deportación. La medida afectó a aproximadamente 26,000 menores bajo custodia o egresados de la Office of Refugee Resettlement (ORR), en su mayoría niños que habían cruzado la frontera solos y estaban bajo la responsabilidad del gobierno mientras atravesaban audiencias en cortes de inmigración. La decisión encendió un conflicto jurídico cuyos efectos prácticos se extendieron a lo largo de todo el año siguiente.
El programa suspendido
Desde mediados de los años 2000, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), a través del ORR, contrataba al Acacia Center for Justice, anteriormente operado por el Vera Institute of Justice, para coordinar una red nacional de organizaciones sin fines de lucro que brindaban orientación jurídica gratuita a menores no acompañados. Entre las subcontratadas se encontraban el Immigrant Defenders Law Center (ImmDef), el Florence Immigrant and Refugee Rights Project, Kids in Need of Defense (KIND), el Catholic Legal Immigration Network y decenas de organizaciones locales. El contrato vigente, con un valor anual estimado en cientos de millones de dólares, financiaba dos servicios distintos: las Know Your Rights presentations en albergues del ORR y la representación legal directa de menores en procesos de removal.
La naturaleza de ese trabajo era específica: identificar qué niños tenían elegibilidad para alivios migratorios (Special Immigrant Juvenile Status, asilo, visas T para víctimas de tráfico y visas U para víctimas de delitos violentos) y llevarlos a audiencias en cortes de inmigración que, de lo contrario, ocurrirían sin ningún representante legal. A diferencia del sistema penal, los menores en corte de inmigración no tienen derecho constitucional a defensor público; sin el programa del Acacia, miles de niños, algunos con pocos meses de vida, comparecían solos a las audiencias.
Lo que determinó la orden
La stop work order emitida por el HHS instruyó al Acacia Center for Justice y a sus subcontratistas a interrumpir inmediata e indefinidamente todo el trabajo financiado por el contrato. Esto incluyó:
- Cesar las consultas individuales con menores en albergues del ORR;
- Suspender la representación en audiencias programadas para los días y semanas siguientes;
- Cesar las Know Your Rights presentations;
- No realizar ningún trabajo nuevo bajo el contrato federal.
El riesgo inmediato era jurídico: para niños con audiencia programada en los días posteriores al stop work, la falta de comparecencia o la presencia sin representante legal podía resultar en una orden de deportación in absentia o en una decisión desfavorable tomada sin que el menor siquiera comprendiera el procedimiento. Algunas de las organizaciones afectadas anunciaron que continuarían representando a sus clientes pro bono, argumentando que las obligaciones éticas ante los state bars prevalecían sobre la orden administrativa del contrato.
El litigio y la reversión parcial
El 27 de febrero de 2025, el Acacia Center for Justice y diez subcontratistas demandaron a la administración ante el Tribunal Federal del Distrito Norte de California, alegando que la stop work order violaba la Trafficking Victims Protection Reauthorization Act (TVPRA), que en 2008 estableció la obligación federal de garantizar, en la mayor medida posible, representación legal a menores no acompañados.
El 26 de marzo de 2025, la jueza Araceli Martínez-Olguín concedió una medida cautelar (preliminary injunction) que restauró el financiamiento y obligó al gobierno a mantener el contrato vigente mientras se decidía el fondo del asunto. A mediados de 2025, partes del programa fueron retomadas, pero con complicaciones: algunos subcontratistas denunciaron retrasos en los desembolsos, exigencias de informes burocráticamente onerosas e incertidumbre sobre la renovación contractual al final del ejercicio fiscal.
La cuestión de fondo, si el Poder Ejecutivo puede unilateralmente cancelar servicios jurídicos para niños bajo custodia federal, sigue en disputa en los tribunales en 2026. El paralelismo con la interrupción, ocurrida en el mismo período, del financiamiento a la orientación jurídica de adultos detenidos por ICE (Legal Orientation Program) es directo: ese programa también fue reactivado tras proceso judicial, pero con cobertura reducida y condiciones más restrictivas.
Impacto en el sistema
Estudios consistentes a lo largo de quince años muestran que los niños con representación legal tienen una probabilidad mucho mayor de obtener algún tipo de alivio migratorio, incluyendo SIJS, asilo y visa U, que los niños sin abogado. Investigaciones publicadas por el Vera Institute en años anteriores identificaron diferencias del orden de diez a veinte veces en las tasas de éxito entre menores representados y no representados. Cuando el gobierno retira el financiamiento de la representación, transfiere efectivamente a los tribunales sobrecargados la carga de procesar casos complejos con peticionarios que no pueden articular su propia defensa, ampliando la tasa de errores y reduciendo la precisión de las decisiones.
Existe también la dimensión de protección a la infancia. Muchos de estos niños son víctimas de tráfico, abuso doméstico o violencia sexual en sus países de origen. La elegibilidad para SIJS requiere una orden judicial estatal de family court que documente abandono, abuso o negligencia parental, un paso que los niños no pueden cumplir solos. Sin abogado, el camino hacia el SIJS, incluso cuando es jurídicamente viable, permanece cerrado.
El panorama en 2026
Para familias y profesionales que siguen casos de menores no acompañados en 2026, tres puntos prácticos se mantienen relevantes:
- El programa del Acacia ha retomado su funcionamiento parcialmente, pero la asignación por región y tipo de servicio puede estar reducida; verificar directamente con la organización local antes de asumir cobertura;
- Organizaciones pro bono complementarias como KIND y Justice for Children operan de forma independiente del contrato federal y siguen aceptando casos nuevos, con lista de espera variable;
- El litigio en curso puede resultar en cambios contractuales o en la propia estructura del programa; seguir las decisiones de los tribunales federales y del Ninth Circuit es esencial para previsiones a largo plazo.
El episodio expuso una fragilidad estructural: los programas federales de defensa jurídica para poblaciones vulnerables dependen de contratos administrativos renovables, no de derechos protegidos estatutariamente. Mientras esa arquitectura permanezca, basta una stop work order para que decenas de miles de niños queden, de la noche a la mañana, sin voz en el sistema que decide si permanecerán en los Estados Unidos.
Victoria Harper
Editor en jefe
Como periodista y editora líder en Visto n’ Visa, Victoria contribuyó para que los temas de inmigración sean abordados de forma clara, confiável y fácil de entender. Su foco es ofrecer contenido útil, humano y relevante para personas que exploran nuevos caminos en el exterior.