Abrir una cuenta bancaria es una de las primeras decisiones prácticas de cualquier inmigrante que se muda a los Estados Unidos. Sin ella, resulta difícil pagar el alquiler, recibir el sueldo, contratar servicios esenciales y, sobre todo, comenzar a construir el historial crediticio que abre el acceso a arrendamientos, tarjetas de crédito y financiamiento en los meses siguientes. El sistema bancario estadounidense opera con una lógica distinta a la de muchos países: los cheques físicos siguen en circulación, la relación banco-cliente está fuertemente regulada por el Customer Identification Program de la Ley Patriota, y la oferta combina bancos tradicionales con una creciente ola de fintechs digitales.
Qué exige la ley para abrir una cuenta
La base legal se encuentra en 31 CFR 1020.220, que obliga a toda institución financiera estadounidense a recopilar, como mínimo, el nombre completo, la fecha de nacimiento, la dirección en los Estados Unidos y un número de identificación. Cada banco establece sus propias políticas dentro de ese piso mínimo, pero el conjunto típico de documentos exigidos al inmigrante recién llegado incluye pasaporte válido, comprobante de domicilio local (contrato de arrendamiento, recibo de servicio público o carta del empleador) y un número de identificación fiscal.
El número fiscal puede ser el Social Security Number (SSN), emitido por la Social Security Administration para quienes cuentan con autorización de trabajo, o el Individual Taxpayer Identification Number (ITIN), emitido por el Internal Revenue Service para quienes deben declarar impuestos sin tener derecho al SSN. El ITIN se solicita mediante el Formulario W-7 y tiene un tiempo de procesamiento promedio de 7 a 11 semanas en períodos normales, que puede extenderse durante la temporada de declaraciones.
Cuentas sin SSN ni ITIN
Bancos como Bank of America, HSBC y Citibank aceptan abrir cuentas para no residentes presentando únicamente el pasaporte y un documento secundario, sin exigir SSN ni ITIN en un primer momento. Fintechs como Chime, SoFi y Varo siguen caminos similares en determinadas modalidades, especialmente cuando el cliente presenta pasaporte con visa vigente. Esta flexibilidad es, en la práctica, la puerta de entrada más utilizada por quienes llegan con visa de estudiante, programa de intercambio, transferencia intracompañía o como nómadas digitales durante sus primeros días en el país.
Tipos de cuenta más utilizados
La checking account equivale a una cuenta corriente: se usa para pagos diarios, débitos automáticos, transferencias, retiros en cajeros automáticos y recepción de nómina. No genera intereses significativos y, en la mayoría de los bancos tradicionales, incluye una tarjeta de débito Visa o Mastercard.
La savings account equivale a una cuenta de ahorros y genera rendimiento sobre el saldo. Hasta abril de 2020, la Reserva Federal imponía un límite de seis transferencias mensuales desde cuentas de ahorro bajo la Regulation D; aunque esa restricción federal fue suspendida, muchos bancos mantienen la regla como política interna. Quienes buscan rendimiento real suelen optar por high-yield savings accounts, ofrecidas por bancos en línea como Marcus by Goldman Sachs, Ally, Discover y Capital One 360, que históricamente pagan tasas sustancialmente superiores a las de las cuentas de ahorro tradicionales.
También existen money market accounts y certificates of deposit (CDs), que combinan mayor rendimiento con restricciones de liquidez. Para el inmigrante recién llegado, la combinación más habitual es una checking account en un banco tradicional para el día a día y una high-yield savings account en una fintech o banco en línea como fondo de emergencia.
Cómo circula el dinero en el día a día
El cheque físico sigue presente en la vida cotidiana estadounidense en una escala que sorprende a quienes provienen de mercados más digitalizados. Los pagos de alquiler a propietarios independientes, las mensualidades escolares, algunos impuestos municipales y las tarifas administrativas aún se liquidan con cheque en muchas regiones. Los bancos estadounidenses ofrecen talonarios a solicitud, generalmente con un costo simbólico, y la mayoría ya permite depositar cheques recibidos mediante la cámara de la aplicación (mobile deposit).
La tarjeta de débito tiene amplia aceptación. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en algunos países, el protagonista del consumo en los Estados Unidos es la tarjeta de crédito, pieza central en la construcción del historial crediticio a través de FICO o VantageScore. El uso responsable, con el pago íntegro del saldo cada mes, es lo que más acelera la puntuación en los primeros años.
Transferencias entre cuentas
Para mover dinero entre cuentas estadounidenses, tres sistemas dominan el mercado en 2026:
- Zelle: red operada por Early Warning Services en asociación con la mayoría de los grandes bancos. Las transferencias son típicamente instantáneas y gratuitas entre clientes de instituciones participantes, pero el servicio no ofrece protección contra fraudes al nivel de las tarjetas de crédito o débito.
- ACH (Automated Clearing House): sistema electrónico gestionado por la Reserva Federal y Nacha, utilizado para depósitos de nómina, pagos de facturas y transferencias entre distintos bancos. El plazo estándar es de uno a dos días hábiles, con opción de ACH en el mismo día en ventanas de procesamiento específicas.
- FedNow: servicio de pago instantáneo lanzado por la Reserva Federal en julio de 2023, con adopción creciente entre bancos regionales y fintechs. Permite transferencias las 24 horas, los 7 días de la semana, con liquidación inmediata, ampliando la alternativa institucional a Zelle.
Para operaciones internacionales, servicios como Wise, Remitly, Western Union Digital, Xoom y Revolut ofrecen tipos de cambio más competitivos que los de los bancos tradicionales a través de SWIFT.
Tarifas, comisiones y cómo evitarlas
Muchos bancos estadounidenses cobran una tarifa mensual de mantenimiento en las checking accounts, generalmente de entre 5 y 25 dólares. Este importe suele eximirse cuando el cliente cumple uno de los criterios habituales: saldo promedio mínimo en cuenta, recepción de depósitos directos (nómina) por encima de determinado monto, o vinculación a cuentas de ahorro y crédito del mismo banco.
También existen cargos puntuales que sorprenden al inmigrante en sus primeros meses: overdraft fees (cargos por sobregiro) de entre 25 y 35 dólares por transacción, aunque bancos como Capital One y Citibank los han eliminado en los últimos años por presión regulatoria; foreign transaction fees de entre el 1 % y el 3 % en compras en moneda extranjera; y tarifas por uso de cajeros automáticos fuera de la red del propio banco, que pueden sumar de 5 a 10 dólares por retiro al combinar el cargo del banco emisor y el del operador del cajero.
Fintechs sin comisiones
Chime, SoFi, Varo, Current, Novo (para pequeños emprendedores) y Revolut han ganado millones de clientes al ofrecer checking accounts sin tarifa mensual, sin requisito de saldo mínimo y con reembolso de comisiones de cajero en redes asociadas como Allpoint y MoneyPass. Para el inmigrante que aún está consolidando sus ingresos, esta categoría reduce costos fijos y simplifica la relación financiera en los primeros años. Vale verificar, en cada caso, si la cuenta cuenta con cobertura del FDIC (hasta 250.000 dólares por depositante) o si opera a través de un banco asociado.
Preparación antes de la llegada
Algunas decisiones reducen fricciones en los primeros días dentro de los Estados Unidos. Investigar con anticipación qué bancos y fintechs aceptan la apertura de cuenta con los documentos disponibles a la llegada ahorra tiempo. HSBC, Citi y Bank of America permiten iniciar parte del proceso para no residentes en línea o en sucursales del país de origen, con finalización presencial tras la llegada. Chime, Revolut y Wise permiten el alta completamente digital en pocos minutos, siempre que el usuario pueda acreditar una dirección estadounidense.
Contar con una combinación de tarjetas internacionales sin comisión de cambio (Wise multi-currency, Revolut o equivalentes disponibles en el mercado de origen) cubre el período inicial hasta que la cuenta local esté operativa. Llevar documentación completa en papel — pasaporte con visa, Formulario I-94 impreso, comprobante de domicilio inicial (carta del hotel, contrato de arrendamiento temporal o declaración del anfitrión) y, de ser posible, carta del empleador — agiliza la aprobación en la sucursal.
El impacto de llegar con cuenta bancaria
Tener una cuenta activa desde los primeros días en los Estados Unidos no es un mero detalle administrativo. Es lo que permite pagar el alquiler sin depender de terceros, recibir el sueldo por depósito directo, contratar servicios de telefonía e internet sin depósitos desproporcionados, y comenzar de inmediato a construir el historial financiero que abrirá el acceso a tarjetas de crédito, financiamiento de vehículos, arrendamiento de inmuebles sin aval y, eventualmente, una hipoteca. Para el inmigrante que pretende establecerse en el país, es el primer engranaje de un sistema que recompensa a quienes entran temprano y mantienen disciplina financiera.
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Sobre el autor
Victoria Harper
Editora en jefe
Como periodista y editora líder de Visto n’ Visa, Victoria contribuye a que los temas de inmigración se aborden de forma clara, confiable y fácil de entender. Su enfoque es ofrecer contenido útil, humano y relevante para las personas que exploran nuevos caminos en el extranjero.