La visa L-1 no altera, por sí sola, sus obligaciones de impuesto estatal en los Estados Unidos. Lo que define la tributación estatal no es el tipo de visa, sino dónde usted reside y trabaja. Cada estado tiene su propia legislación, por lo que el tratamiento fiscal depende mucho más de su ubicación que del hecho de estar en estatus L-1.
En la práctica, al convertirse en residente fiscal de un estado, usted sigue las reglas y las tasas de ese estado, independientemente de su visa. Esto significa que la carga estatal puede variar considerablemente de un lugar a otro:
- Algunos estados no cobran impuesto sobre la renta estatal.
- Otros aplican tasas propias, que difieren entre sí.
- La fuente de ingresos, la presencia física y la intención de establecer residencia también influyen en el análisis.
Es decir, incluso con la L-1, sus obligaciones estatales están determinadas por el lugar de residencia y el tiempo trabajado en cada estado, no por la visa en sí. Como las reglas tributarias cambian según el estado y su situación personal, lo ideal es consultar a un contador o asesor fiscal y confirmar las normas actualizadas del estado donde vive antes de tomar decisiones.
Aprende más sobre el L-1
- Tipo
- Transferencia intraempresarial
- Duración
- 1-3 años
- Extensión
- Hasta 5-7 años
- Procesamiento
- 2-5 meses
Sobre el autor
Victoria Harper
Editora en jefe
Como periodista y editora líder de Visto n’ Visa, Victoria contribuye a que los temas de inmigración se aborden de forma clara, confiable y fácil de entender. Su enfoque es ofrecer contenido útil, humano y relevante para las personas que exploran nuevos caminos en el extranjero.