En general, sí: asistir a entrevistas de trabajo mientras se encuentra en los Estados Unidos con una B-2 suele ser aceptable, porque reunirse con posibles empleadores y explorar oportunidades no equivale a trabajar. La B-2 es una visa de turismo y visitas de corta duración, no una visa de trabajo.
La línea que no puede cruzarse es comenzar a ejercer actividad laboral sin autorización. Mientras la entrevista se mantenga como una evaluación mutua y una exploración de carrera, usted actúa dentro del propósito de su visita. El problema surge si la conversación se convierte en el inicio de un trabajo remunerado cuando aún se encuentra en estatus de turista.
Si surge una oferta concreta, el camino correcto es cambiar de estatus a una visa que autorice el trabajo, como la H-1B u otra adecuada al perfil del puesto, antes de asumir la función. Esto suele requerir una petición del empleador y el cumplimiento de los requisitos de esa categoría migratoria.
Como cada situación tiene sus particularidades y la frontera entre la prospección y el trabajo puede ser sutil, vale la pena planificar la transición con un profesional de inmigración y consultar las reglas oficiales del USCIS antes de actuar, para no comprometer su estatus.
Aprende más sobre el H-1B
- Validez inicial
- 3 años
- Extensión
- Hasta 6 años total
- Cupo anual
- 85.000 visas
- Procesamiento
- 6-12 meses
Sobre el autor
Victoria Harper
Editora en jefe
Como periodista y editora líder de Visto n’ Visa, Victoria contribuye a que los temas de inmigración se aborden de forma clara, confiable y fácil de entender. Su enfoque es ofrecer contenido útil, humano y relevante para las personas que exploran nuevos caminos en el extranjero.