En la práctica, este enfoque es muy problemático. El programa EB-5 exige que el inversionista demuestre el origen lícito de los recursos invertidos, mostrando de forma clara y documentada de dónde proviene el dinero. La tarjeta de crédito no encaja bien en esa lógica.
La razón es sencilla: una tarjeta de crédito es, en la mayoría de los casos, una línea de crédito: dinero prestado que debe devolverse con intereses. No representa un capital ya acumulado, producto de ahorros o ganancias, que es exactamente el tipo de origen que las autoridades analizan con mayor rigor.
Cada movimiento de capital en el proceso es auditado en detalle, tanto para confirmar la licitud de los fondos como para descartar sospechas de fraude o lavado de dinero. Usar recursos provenientes de tarjeta de crédito puede, aunque sea teóricamente posible, complicar el análisis y generar dudas sobre el origen de los fondos.
- El origen del capital debe ser lícito y estar bien documentado.
- La tarjeta de crédito es dinero prestado, no capital acumulado.
- Los fondos de origen dudoso dificultan la aprobación.
Antes de estructurar el aporte, consulte con asesores especializados en EB-5 y verifique los criterios de comprobación de origen directamente con el USCIS, evitando promesas de soluciones fáciles.
Aprende más sobre el EB-5
- Tipo
- Green Card por inversión
- Inversión mín.
- US$ 800.000
- Empleos creados
- Mínimo 10 (tiempo completo)
- Procesamiento
- 24-48 meses
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Sobre el autor
Victoria Harper
Editora en jefe
Como periodista y editora líder de Visto n’ Visa, Victoria contribuye a que los temas de inmigración se aborden de forma clara, confiable y fácil de entender. Su enfoque es ofrecer contenido útil, humano y relevante para las personas que exploran nuevos caminos en el extranjero.