Incluso en un escenario de endurecimiento de la política de inmigración estadounidense, los datos más recientes del Departamento de Estado de Estados Unidos revelan una tendencia positiva para los solicitantes internacionales que solicitan el visado B-1/B-2, destinado al turismo y a los negocios. La tasa global de rechazo cayó en 2025, lo que refleja la continuidad del proceso de recuperación consular pospandemia en varias nacionalidades, incluidos brasileños, mexicanos, indios, chinos y europeos. Este movimiento hacia una mejora en las aprobaciones ocurre de manera contradictoria, considerando las diversas medidas de control de inmigración implementadas durante la administración Trump.
Los números cobran aún más relevancia cuando se analizan dentro de una serie histórica que incluye los años de la pandemia y el período de reanudación de las operaciones consulares en todo el mundo. Para quienes planean un viaje a Estados Unidos, comprender estas tendencias y los nuevos requisitos del proceso consular es fundamental para prepararse adecuadamente y aumentar las posibilidades de aprobación, independientemente del país de origen.
El año 2020 marcó el pico histórico de rechazos de visas B-1/B-2 a escala global, con tasas superiores al 23% en varias oficinas consulares. Esta alta tasa reflejó las restricciones de viaje impuestas durante la pandemia de COVID-19, cuando los consulados estadounidenses en todos los continentes operaron con capacidad reducida y los criterios de análisis se volvieron más estrictos.
En los años siguientes, la tendencia fue una disminución gradual en prácticamente todas las regiones. En 2021, las tarifas cayeron significativamente, tras la reapertura de consulados en América Latina, Asia, Europa y África. El mejor desempeño de la década se produjo en 2023, cuando las tarifas alcanzaron niveles inferiores al 12% en varios mercados, reflejando una fase de normalización de los procesos consulares y alta demanda de viajes internacionales.
En 2024, las tasas volvieron a subir, posiblemente influenciadas por el inicio de nuevas políticas de verificación adoptadas a nivel mundial. Ya en 2025, el descenso observado en múltiples nacionalidades, incluidos solicitantes de América Latina y Asia, demuestra que, a pesar de un entorno político menos favorable a la inmigración, el proceso de concesión de visas sigue funcionando técnicamente y en base a criterios individuales.
En los últimos meses han entrado en vigor varios cambios al proceso consular que afectan directamente a cualquier persona que solicite una visa estadounidense en cualquier parte del mundo. A partir de octubre de 2025, la entrevista cara a cara volverá a ser obligatoria para los menores de 14 años y los mayores de 79 años. Anteriormente, estos colectivos estaban exentos de la entrevista en muchas oficinas consulares, lo que aceleró el proceso. Con el nuevo requisito, las familias que viajan con niños deben planificar su viaje al consulado con mayor antelación.
Desde junio de 2025, el análisis de las redes sociales se ha convertido en un requisito obligatorio para las visas de estudiantes. Aunque esta medida está inicialmente dirigida a las visas F y J, señala una tendencia de mayor escrutinio digital que podría expandirse a otras categorías de visas en el futuro, alcanzando a solicitantes de cualquier nacionalidad.
En 2026 se anunció la suspensión temporal de visas de inmigración para 75 países. Esta medida, sin embargo, no afecta a los visados de turismo y negocios B-1/B-2, que siguen tramitándose con normalidad para la gran mayoría de nacionalidades. Otro cambio relevante es el requisito de seguridad financiera para los turistas de determinados países clasificados como de alto riesgo, norma que se aplica de forma selectiva en función del historial de estancia excesiva de cada nacionalidad.
El análisis de los datos muestra que el proceso de concesión de visas B-1/B-2 sigue siendo fundamentalmente técnico, incluso en un entorno político más restrictivo. Los funcionarios consulares continúan evaluando cada solicitud basándose en criterios objetivos establecidos en la ley de inmigración de los EE. UU., especialmente la Sección 214(b) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que se aplica uniformemente a los solicitantes de cualquier país.
La documentación financiera es uno de los pilares del proceso. Extractos bancarios coherentes, prueba de ingresos estables y demostración de capacidad para cubrir los gastos de viaje son elementos que fortalecen significativamente la solicitud. No es necesario presentar saldos desorbitados, sino demostrar estabilidad y coherencia con el perfil declarado, en moneda local o en monedas convertibles.
Los vínculos con el país de origen siguen siendo un factor determinante. Empleo fijo, propiedades, matrícula en instituciones educativas, dependientes en residencia habitual y otras conexiones que demuestren la intención de regresar son cuidadosamente evaluados por el funcionario consular. Cuanto más fuertes sean estos vínculos, menos probable será que se niegue, de acuerdo con la doctrina establecida del artículo 214(b).
El historial de viajes internacionales, cuando es favorable, también contribuye positivamente. Visas previamente aprobadas, sellos de entrada y salida en otros países y un estándar de cumplimiento de las condiciones de estadía demuestran que el solicitante es un viajero confiable a los ojos del funcionario consular.
La entrevista consular es el momento más decisivo del proceso, ya sea que se realice en un consulado americano en América Latina, Europa, Asia o África. Respuestas claras, objetivas y consistentes con la documentación presentada marcan una diferencia significativa. Las vacilaciones, las contradicciones o la información vaga tienden a generar desconfianza y pueden llevar al rechazo.
Se recomienda que el solicitante tenga claro el itinerario de viaje, las fechas previstas, el lugar de alojamiento y la relación con posibles contactos en Estados Unidos. Demostrar que el viaje fue planeado de manera organizada y que hay un propósito definido, ya sea turismo, una reunión de negocios o una visita familiar, transmite seriedad y preparación.
Para aquellos que hayan tenido una negativa anterior, es posible presentar una nueva solicitud en cualquier momento. En este caso, es fundamental identificar qué puede haber motivado la denegación y presentar nuevos elementos que fortalezcan el caso, como cambios en el estatus profesional, mayores vínculos con el país de residencia o documentación financiera más sólida. La tendencia global a la baja en los rechazos en 2025 confirma que la preparación y la documentación siguen siendo más relevantes que el escenario político para el resultado de la solicitud, en cualquier parte del mundo.
Aprende más sobre el Visa B-1/B-2
- Duración
- Hasta 6 meses
- Extensión
- Posible (hasta 6 meses)
- Trabajo
- No permitido
- Procesamiento
- 2-8 semanas
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Victoria Harper
Editor en jefe
Como periodista y editora líder en Visto n’ Visa, Victoria contribuyó para que los temas de inmigración sean abordados de forma clara, confiável y fácil de entender. Su foco es ofrecer contenido útil, humano y relevante para personas que exploran nuevos caminos en el exterior.