No existe una conversión automática. El L-1A y el EB-5 son visas muy distintas, con propósitos propios, y pasar de una a la otra no es algo sencillo: requiere iniciar un nuevo proceso migratorio.
El L-1A está dirigido a ejecutivos y gerentes transferidos dentro de una empresa multinacional. El EB-5, en cambio, es una vía para inversionistas extranjeros que aportan un capital relevante en un emprendimiento en Estados Unidos y generan empleos para trabajadores locales. Son lógicas distintas: una se basa en la transferencia de empleo y la otra en la inversión.
En la práctica, quien tiene el L-1A y desea la Green Card por medio del EB-5 debe cumplir, por cuenta propia, los requisitos de inversión y de creación de empleos del programa, y luego presentar una nueva petición como inversionista. Tener el L-1A no ofrece ningún atajo ni garantía en este cambio.
Como cada categoría tiene sus propias reglas y documentos, y dado que los criterios pueden cambiar, conviene verificar los requisitos actualizados en el USCIS y consultar con un profesional de inmigración antes de decidir cambiar de estatus.
Aprende más sobre el EB-5
- Tipo
- Green Card por inversión
- Inversión mín.
- US$ 800.000
- Empleos creados
- Mínimo 10 (tiempo completo)
- Procesamiento
- 24-48 meses
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Sobre el autor
Victoria Harper
Editora en jefe
Como periodista y editora líder de Visto n’ Visa, Victoria contribuye a que los temas de inmigración se aborden de forma clara, confiable y fácil de entender. Su enfoque es ofrecer contenido útil, humano y relevante para las personas que exploran nuevos caminos en el extranjero.